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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Figuras flamencas, Era de Mota, Valsequillo




Hoy quiero mostrar en este rinconcito de internet, una visita guiada a la que tuve el placer de asistir en la Casa-Museo de Colón el pasado 7 de noviembre. Visita y charla explicativa de la profesora de Hª del Arte, María de los Reyes Hernández Socorro, que nos presentó unas maravillosas tallas flamencas de madera de roble.
Un breve resumen introductorio para invitar y recomendar a todo aquel que esté interesado/a, a repetir la acción el 28 de este mes de noviembre de 2013. No se arrepentirán.


(Foto propiedad de la Casa Museo de Colón)

El Museo Casa de Colón, situado en el barrio de Vegueta (Las Palmas de G.C.), organiza unas visitas guiadas con presentación de la obra invitada, "Las esculturas flamencas de Era de Mota, fechadas en el siglo XVI". La presentación de las obras, está a cargo de manos de María de los Reyes Hernández Socorro, más conocida como "Mayeye" en el ámbito cultural.
María de los Reyes Hernández Socorro es, entre otras muchas cosas, Catedrática de Hª del Arte en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Coordinadora de muchas actividades, Comisaria de tantas exposiciones que necesitaría un blog para ella sola, es miembro de comités, directora de equipos de investigación, imparte diversos máster oficiales, ha sido pregonera de las Fiestas del Pino de Teror en el 2011, Nombrada "hija predilecta" de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en junio del 2010.


Pese a la juventud de esta mujer, tiene un currículum larguísimo, extensísimo y completísimo, digno de admiración y respeto.



La Pintura flamenca de los siglos XVI y XVII (sacado de la guía de la propia Casa Museo de Colón).
La colección de pintura de la Casa de Colón se forma a partir de las adquisiciones del Cabildo de Gran Canaria, las obras procedentes de la Junta Delegada de Incautación y Salvamento (1941) y los depósitos del Museo del Prado (1940).
La colección sigue un criterio cronológico y temático y va del siglo XVI a principios del XX. Está formada por pinturas sacras, mitológicas y alegóricas, pasando por el retrato y el costumbrismo.
Canarias forma parte de las rutas de la caña de azúcar desde finales del siglo XV y durante la primera mitad del siglo XVI. Al amparo de este comercio se produce la llegada de arte flamenco que, destinado al ornato y deleite en las haciendas, capillas, ermitas y conventos, será un medio de afirmar la personalidad y el prestigio social de estos nuevos pobladores que forman parte de lo que se ha dado en llamar la cultura atlántica del azúcar.

Destacan las obras de Pintura Flamenca del siglo XVI. La pintura religiosa presenta un peso específico en la colección, fundamentalmente las hagiografías (representaciones de Santos). Mayoritariamente son óleos sobre tabla, con superficies lisas y pulidas, soportes que permiten un detallismo minucioso y preciosista. Los acabados poseen un brillo casi esmaltado, al servicio de una estética en ocasiones acentuadamente goticista, como observamos en la Estigmatización de San Francisco. El paisajismo es un elemento recurrente, ya sea por sí mismo o como fondo de otro tema principal, Así, la profundidad llega a través de la vegetación y las montañas, que se funden con los azules grisáceos de los cielos.
Las dos tablas pintadas por Gumart de Amberes son un claro ejemplo de la estética flamenca al servicio de la temática sacra. La dedicada a San Juan Bautista es una obra que posee un doble mensaje. De un lado es la representación de San Juan, de otra parte una alegoría sobre el perdón a través del bautismo. Es común a las dos pinturas el empleo de intensos contrastes de luces y sombras, lo que podemos observar también en Santa Lucía, que sostiene en una de sus manos la bandeja con sus ojos, mientras que en la otra empuña el punzón o estilete con que fue martirizada.



Las figuras flamencas, “Arte a cambio de azúcar”.

Las cinco espléndidas piezas flamencas, localizadas en la actualidad en Valsequillo, formaron parte del antiguo retablo de San Bartolomé o de los Mártires, que ocupó desde el siglo XVI una de las cabeceras del templo de San Juan Bautista de Telde. La capilla había comenzado a edificarse con las aportaciones económicas de María Fernández Calva, hija de Alonso Zorita el Viejo y de Catalina Fernández Calva, quienes poseían ingenios en ese lugar. Traspasada la primera mitad del siglo XIX, tal retablo fue desmantelado, para colocar en él la mitad de un tabernáculo que ocupaba la capilla mayor. Estas piezas pasaron al oratorio particular de Era de la Mota, propiedad del presbítero Cristóbal Suárez González.




Del citado retablo se conservan estas recoletas tallas, que fueron realizadas en un obrador de Amberes. Las que muestra Santa Lucía, Santa Clara, Santa Catalina de Alejandría y San Bernardo, son de tamaño similar, mientras que una quinta de tamaño menor recoge a Santiago Mayor. Sus calidades, aparte de los irreversibles daños que han sufrido, son superiores a las que ofrece el tríptico de talla que hoy ocupa una parte del retablo mayor del templo dedicado a San Juan Bautista en Telde, de confección igualmente amberina.


Las labores de consolidación de las piezas y subsiguiente restauración fueron encomendadas a Claudio Carbonell, bajo la dirección de María Cárdenes del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria. La intervención se realizó entre los meses de diciembre de 2002 y mayo de 2003. Los análisis físico-químicos desvelaron que las tallas habían sido confeccionadas con piezas de madera de roble, especie ésta muy utilizada en las realizaciones flamencas, engarzadas a unión viva.
 La preparación está constituida por una espesa capa blanca que contiene creta natural, así como cola animal. Las vestimentas están doradas sobre una superficie de bol rojo, y policromadas luego al temple. En cuanto a las carnaciones, destacamos que fueron realizadas aplicando primero una capa de color naranja, sobre la que se añadieron veladuras blancas al óleo.


En 2007 fueron declaradas bien de Interés Cultural. Finalmente, las piezas han sido legadas al ayuntamiento de Valsequillo por sus propietarios, la Familia Pérez Martel.


Texto realizado por Mª de los Reyes Hernández Socorro.

También quiero destacar en esta foto los clavos que se les ha puesto después de la restauración, que son de quita y pon, porque la ley así lo ha impuesto, (toda restauración o rehabilitación tiene que realizarse de tal manera que se puede deshacer en un momento dado).

(Foto propia)



Aquí destaco el trato de la madera...


(Parte lateral de las tallas)

La parte trasera de las figuras...
(Foto propia, bajo de los vestidos)



Detalles...
(Foto propia)