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sábado, 19 de octubre de 2013

BIC, Cristo de San Juan de Telde.

Hoy nos va a ocupar una propuesta para la solicitud de un bien mueble (aquel que puede trasladarse o moverse de un lugar a otro) como BIC (Bien de Interés Cultural). Se trata de un arma que tenemos los ciudadanos de a pie, que, pese a la desinformación y el desconocimiento de nuestros derechos y deberes, una falta de responsabilidad para con nuestros documentos públicos, y el interés más bien discutible de las entidades gubernamentales, tenemos el poder y el deber de manifestarnos y posturarnos.
 Cualquier ciudadano puede solicitar (debidamente argumentada) una declaración de Bien de Interés Cultural al Estado, en el cual se recogen desde Gobiernos autónomos, o entidades estatales nacionales, ya que cada comunidad autónoma posee su propia normativa reguladora, con base a la LEY 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (BOE de 29 de junio de 1985). Rellenando un formulario como éste y entregarlo en la entidad que corresponda (en éste caso en el Gobierno de Canarias).

(Cristo de Telde, google images)


 Yo quisiera presentar un bien mueble, como es el Cristo de Telde, o también llamado, “Santo Cristo de San Juan de Telde” por su valor histórico-artístico y dentro de tal categoría, debería incluirse. Se consideran bienes muebles: los susceptibles de apropiación que no sean considerados inmuebles, y en general todos los que se puedan transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a que estén unidos. (Código Civil, artículo 335).

  Contando sobradamente, que el bien mueble se encuentra en el casco histórico de San Juan de Telde, de que su iglesia también es un monumento BIC (en 1991), y dado que el Cristo se encuentra dentro de esos espacios, me es mucho más fácil justificar la solicitud.
(Basílica de San Juan de Telde)


 El Cristo de Telde es una con un valor histórico notorio, El Santísimo Cristo de Telde, es una imagen que representa a Jesús de Nazaret que evoca el momento de su Crucifixión, hecho en pasta de millo por los indios tarascos de México, la imagen cristológica se encuentra en la Basílica de San Juan Bautista en el municipio de Telde, en Gran Canaria, España, en el casco histórico del mismo. Alrededor de la Basílica está el también declarado BIC , barrio de San Francisco, un barrio muy bien conservado, al cual dan las casas consistoriales y la policía local entre otros edificios. Está justificado en la ladera de un barranco. 

Historia

 El Santo Cristo de Telde, apareció en la costa de Telde en un lugar llamado Bocabarranco, desembocadura del Barranco Real de Telde. Parece ser que el barco que lo portaba naufragó tras una azarosa travesía en medio de un mar altamente agitado. Un grupo de esclavos lo tomaron como balsa de salvación. Un pastor que cuidaba sus reses en las inmediaciones, vio una escena que le sorprendió: un Cristo crucificado y unas hogueras con hombres que danzaban en torno a ellas. Entonces fue a la ciudad para hablar con el rector de San Juan Bautista , y también para avisar a las autoridades cívico-militares, con todos ellos se acercó de nuevo al lugar, trayéndose consigo a la imagen del Santo Cristo y a los náufragos.
 Colocada sobre el Retablo Gótico-Flamenco del Altar Mayor, permaneció sobre tafetán rojo hasta mediados del siglo XVIII cuando se construye el Gran Retablo Barroco de Estípites. Autoría El Cristo de Telde, también llamado de la misericordia de Telde, del Altar Mayor o Santo Cristo del Atlántico, fue adjudicado por Hernández Benítez a los tarascos de Michoacán, pero Estrada Jasso lo atribuye al escultor español Matías de la Cerda, afincado en ese Estado, dato corroborado por los estudios realizados durante la última restauración. 

(Subida al trono, google images)

La imagen está datada en el siglo XVI, y llegó a Telde entre 1550 y 1555. Está construido sobre un armazón de madera, sobre el que se moldearon distintos tipos de papeles, telas y hojas de maíz, cañas descortezadas (tatzingüe), todo ello unido con engrudo. La policromía está realizada con tintes vegetales, al estilo tarasco. El paso del tiempo , las inclemencias climáticas y la manipulación que sufre la imagen cada año con las bajadas y subidas de su Altar Mayor , habían producido en los últimos tiempos graves desperfectos en la escultura , lo que ponía en serio peligro la integridad de la misma.
 Fue restaurado en la década de 1940 por Eladio Moreno Durán y José Arencibia Gil, y a finales de los años 1990 por Pablo Amador y Carolina Besora. Durante esta última restauración fue estudiado por la historiadora Maite Aldunate, que confirmó la autoría de Matías de la Cerda. Se basó para ello en la existencia, entre los materiales utilizados, de manuscritos «ajenos por completo a la cultura tarasca», así como códigos de jeroglíficos.
(Restauración, detalles de los materiales)

 La primitiva cruz del Santo Cristo fue sustituida , en el siglo XVII por la actual de tea del país a la que está sujeto el Santo Cristo por tres clavos de plata. Esta cruz fue forrada en plata en el siglo XVIII rematándose cada uno de los brazos superiores de la misma por una flor de lis que simboliza la resurrección y la vida. Al pie del madero se dispuso una lámina del mismo material con la siguiente inscripción: "Esta obra se hizo con limosnas de los vecinos de esta ciudad de Telde a solicitud del alférez Basaltar de Quintana y Juan de Munguía y Quesada SCDS por el maestro Hernández; Año 1704" Pasado un tiempo, a finales del siglo XX, sufrió una nueva restauración. Más a conciencia que la primera, por cierto. En ella se descubrió que entre las láminas de papel usadas para modelar la imagen había un manuscrito del siglo XVI con información contable de un empresario mexicano.

 Otras curiosidades

 Para terminar, y aunque no sea el caso de la obra que nos ocupa, comentar que es sabido que muchas imágenes realizadas por los indios en aquella época albergaban una “dualidad religiosa”. A los misioneros españoles les extrañaba mucho la desmedida devoción que demostraban muchos indios hacia ciertas imágenes. Aún estando recién convertidos al cristianismo, eran capaces de pasar horas caminando para ir a rendir tributo a una imagen. Con el tiempo descubrieron que los indios escondían ídolos de sus propias religiones en el interior de las imágenes que elaboraban. De esta forma podían seguir adorando a sus deidades al tiempo que los invasores quedaban satisfechos.

 Obviamente, al poco tiempo se dejó de importar imaginería proveniente de América. En otra ocasión hablaremos de los milagros acontecidos entorno a esta figura tan especial. No tienen desperdicio. En el año 1998 tuvo lugar un profundo proceso de restauración de la imagen que deparó importantes sorpresas. Entre los diversos papeles que fueron ”reciclados” en el siglo XVI para la elaboración del Cristo, se encontraron algunos escritos en castellano, y otros en escritura azteca: son los llamados “códices del Cristo de Telde”.
(Manuscrito encontrado en el Cristo de Telde, durante su restauración)
 A la mayor parte de ellos se accedió gracias a una endoscopia realizada a través de una pequeña fractura en la cabeza de la estatua. Tras su estudio, se determinó que su contenido era esencialmente económico, registros del pago de tributos por parte de vasallos mexicanos a su señor, el “Tecuntli”. Desde el pasado 15 de mayo de 1998, en que la imagen fue puesta de nuevo al culto nuevamente en la capilla del Santísimo para luego ser trasladado a su lugar de culto, el Altar Mayor de su basílica , el Santo Cristo de Telde ya luce con todo el esplendor que tuvo cuando fue moldeado hace casi quinientos años por los indios tarascos de México. 

¿Por qué solicitud de BIC para el Cristo de Telde? ¿Por qué ha de declararse este bien como BIC? 
Pues obviamente, por su interés histórico (dado su pasado y su vinculación al mundo latino-americano). ¿Artístico? A la vista está la importancia artística. Una obra realizada en otro país que llega a Canarias de una manera un tanto singular, realizada en materiales hasta el momento desconocido, por un autor preocupado en reflejar fielmente la imagen de su redentor para ser trasladado y mostrado públicamente. 
Como ya se ha dicho, el interés más reciente, esos manuscritos que puede arrojar más datos a la investigación moderna de coetáneos. A esa carta encontrada en el “fajín” que puede indicarnos el nivel cultural de su autor, su entorno y su condición social. Desde luego, esta figura es todo una caja de tesoros que se ha destapado gracias a las intervenciones de conservaciones realizadas, sobre todo ésta última, lo cual se suma a la importancia de su estado de conservación, ya que necesitamos conservarlo y cuidarlo.

 Entre todos tenemos que intentar que los actos bandálicos no se produzcan en ningún lugar, que todos tomemos consciencia de “dueños” de un Patrimonio del cual hay que cuidar todos y cada uno de los días de la semana y de los meses del año. Desde luego es un bien por el que sentirse orgulloso tener en nuestra ciudad, y tantos como éste que aun se mantienen al aprecio de unos pocos y que son dignos de mantener en memoria viva y transmitir su importancia al pueblo canario (en éste caso).