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viernes, 4 de octubre de 2013

Llamamiento de Évora

La legislación sobre el Patrimonio Cultural

La importancia de la legislación.

  • Garantizar el establecimiento de los principios destinados a asegurar el cumplimiento de la función social de los bienes culturales.
  • En la sociedad europea abunda la normativa dirigida para que la ciudadanía asuma sus deberes y para que las administraciones ejerzan sus competencias y responsabilidades
  • En algunos casos, la sociedad civil puede ir incluso por delante de los gobiernos mediante direrentes iniciativas dirigidas a la salvaguarda del patrinomio cultural.
  • El estudio de la legislación relativa al Patrimonio Cultural nos ilustra sobre como ha ido cambiando la conciencia de estos bienes culturales y los criterios e instrumentos implementados para su protección. La ley no nos dirá por qué ha de protegerse el Patrimonio, sino como podemos hacerlo. Acceder a la legislación permitirá conocer una de las herramientas de protección básica para el Patrimonio Cultural y sobre todo, cómo poder aplicarla en según qué casos.
  • Desde el punto de vista legal, en la normativa nos encontramos dos documentos, los internacionales, cartas y recomendaciones, convenios y directrices y por otro lado la normativa estatal, constitución, los decretos de autonomía, normas de Patrimonio Histórico. La ley 16/1985 del P.H.E. Primera ley en España. Y la ley 4/1999 de Patrimonio Histórico de Canarias...

    Así empezaba el discurso de Javier Velasco, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, para referirse a la importancia de los documentos firmados por los países miembros de la UNESCO. 
    Todas y cada una de las Cartas y Recomendaciones para la salvaguarda del Patrimonio, son una esmerada elaboración de todos aquellos puntos que necesitan ser atendidos, según vayan saliendo a la luz.
    Los textos se reafirman, se modifican, se engrosan... cada cierto tiempo o cuando las situaciones políticas o sociales, empujan a una inmediatez. Detrás de cada recomendación, de cada valoración, de cada "llamada de atención", hay un trabajo profesional que no vemos, pero no deja de estar ahí. 
    Profesionales educativos, psicológicos, sociológicos, antropológicos, y un largo etcétera, observan y estudian el impacto del Patrimonio, en manos de sus pobladores.
    Yo, hoy, quiero remarcar el Llamamiento de Évora (Portugal).

    Plaza en Évora, Portugal


    Un documento firmado el 20 de septiembre de 1997, que he querido rescatar porque el contenido del mensaje, aunque corto, tiene un entramado de situaciones adversas en el documento.
    Destaco el llamamiento de los responsables de mantener el Patrimonio Cultural en óptimas condiciones para ser admirado. Encuentro el documento, más que un llamamiento, es una carta de socorro, pidiendo que se haga con moderación, que todos los habitantes de las ciudades convivan entre individuos vecinos, turistas, animales, y el Patrimonio Cultural.

    Una manera de reflejar la preocupación por el mantenimiento del Patrimonio, entre todos, aplicable a cualquier ciudad o pueblo del mundo. Se habla de hacer un turismo sostenible (ya propuesto y afirmado en Lanzarote (Islas Canarias) en 1995, entre todos. Los gobernantes de las ciudades, los representantes de las entidades públicas y privadas, así como las fuerzas del orden.
    El llamamiento, pretende hacer "visitable" una ciudad, y no masificarla por motivos económicos, poniendo así en peligro de degeneración el Patrimonio expuesto.
    Catedral de Évora

    El turismo sostenible es un recurso muy utilizado desde hace unos pocos años. Cuando el "boom" turístico dejaba suficiente capital como para generar altos beneficios a todos los que recibían las cantidades ingentes de turistas y de sus bolsillos.
    Ahora que parece que "derrochamos" multitudes, nos pesa un poco más el exceso de gente por las calles, se nos hace difícil "controlar" a la población y por tanto, los bandalismos, o malos usos que (siempre dependiendo de unos pocos), puedan hacer de nuestro Patrimonio.
    La sostenibilidad no ha de ser una opción, a mi entender, tendría que ser una obligación de los gobernantes de las ciudades. No ofrecer hasta desgastar, no saturar lo que puede verse dañado y tanto cuesta mantener, recuperar, restaurar, etc.
    En las sociedades capitalistas es casi imposible comprender éste punto de vista, puesto que "acotar" la entrada de turistas a un lugar, también significa "acotar" inversiones, y mermar beneficios.

    Este llamamiento, me da una pequeñísima esperanza de que aun alguien, en algún lugar ahí fuera, no piensa sólo en el dinero, en el reporte económico de la actividad, sino en el legado que es nuestro, y que tampoco lo es... ya que es de todos.